¿Sabes cómo apareció el primer camión y por qué empezó todo con él?

13 de septiembre de 2022

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Del carro a los vagones de vapor
El primer camión de la historia: con él empezó todo – PARTE 1

El principio de la historia de los vehículos de transporte por carretera fue el carro. Esos artilugios de madera, tirados por animales a paso lento que hoy nos resultan evocadores y hasta tienen cierto toque romántico, son el antepasado más antiguo del camión.

Pero los carros tenían un problema, eran un medio de transporte caro (tanto por su coste como por los gastos de alimentación de los animales) y con una carga útil muy limitada. Así que el ingenio humano empezó a buscar soluciones que mejoraran ese transporte de mercancías.

Hacia el año 1765 cuando el ingeniero militar francés Nicolas-Joseph Cugnot recibió el encargo de su Gobierno para crear un vehículo capaz de transportar los pesados cañones que se empleaban en las guerras. Cugnot empezó a hacer pruebas y más pruebas hasta que en 1769 dio con una solución: un vehículo impulsado por un motor a vapor, su Fardier à vapeur (coche de vapor).

El invento de Cugnot, cuyo prototipo mejoró un año después, era capaz de arrastrar cuatro toneladas y rodar a una velocidad de hasta 4 km/h. Se trataba de un vehículo muy pesado, con dos ruedas traseras y una delantera que cargaban con la caldera a vapor, y que se manejaba mediante un timón. Y fue también el protagonista del primer accidente automovilístico de la historia al chocar contra una pared de ladrillos en 1771.

A medida que pasaban los años, aquellos primeros vehículos a vapor se fueron perfeccionando y podría decirse que en la primera década de 1800 ya se hicieron muy populares. En 1881 se construyó el primer semirremolque. Lo fabricó De Dion-Bouton (fabricante francés) y estaba remolcado por un tractor también a vapor. Esos camiones a vapor se vendieron en Estados Unidos y Francia hasta la Primera Guerra Mundial. Y en Reino Unido se comercializaron hasta la II Guerra Mundial, solo que allí eran conocidos como vagones de vapor.

Pero esos camiones a vapor solo podían realizar rutas muy cortas (por lo general, desde una fábrica a la estación de tren más cercana), por tanto, había que pensar en otra solución ¡Pero esa solución la veremos en el siguiente post!

Esperamos que esta primera parte de la historia del camión te haya resultado curiosa e interesante, próximamente en la parte 2 te contaremos mucho más. ROMU siempre a tu lado ¡Y siempre en movimiento!

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